¿Sabías que tu huella digital contamina? Ponete verde desde tu pantalla

Tecnología 04/03/2020
Limpiá tu computadora, el almacenamiento del celular y desahacete de las notificaciones. ¿Para qué? Aunque te suene raro, reduce el daño al medio ambiente.
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Pasás la tarde de domingo mirando Netflix y creés que no le hiciste daño al medio ambiente. ¡Error! El uso de la tecnología tiene cada vez un papel más importante en el calentamiento global. Las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el uso de dispositivos tecno representan entre el 3 y el 4% de todas las emisiones.

En una escala global, la “huella digital” es equivalente a “cinco veces el peso de la flota automotriz francesa (180 millones de vehículos)” o incluso “116 millones de automóviles alrededor de todo el mundo”, según compara un grupo de expertos de Green IT, en un estudio publicado en octubre 2019. Lo más grave: se espera que las emisiones se dupliquen o tripliquen para 2025.

RECONOCER LO COTIDIANO

La fabricación de los dispositivos que enchufamos o llevan baterías es la causa de la mayor parte de la contaminación. Pero el uso que le damos a esos aparatos también tiene un impacto directo en el medio ambiente. Las computadoras, los celulares y las tabletas consumen mucha energía. La Agencia de Medio Ambiente y Administración de Energía en Francia alerta que una pantalla encendida las 24hs consume lo mismo que una heladera. Y el dato más claro: apagarla permite hasta 30 euros ahorro por año. Por lo tanto, el primer reflejo que deberíamos adquirir es no dejar dispositivos que no estemos usando en suspenso.

PENSAR ANTES DE APRETAR “ENVIAR”

Al contrario de lo que parece, enviar un correo electrónico no es trivial. Cada mail recorre un promedio de 15.000 kilómetros antes de llegar a su destinatario. Si ese “enrutado” no consume mucho, la factura sí aumenta cuando sabe que a nivel mundial se envían 8 a 10 mil millones de correos electrónicos por hora. Extra: los archivos adjuntos pesados también gastan energías. Limitalos.

GUARDAR CON CUIDADO

El almacenamiento de datos es una fuente invisible pero particularmente importante de contaminación. Y las capacidades de la “nube” (todos los servidores y ubicaciones de almacenamiento) aumentan constantemente. Convencidos de que es un espacio infinito, apilamos rápidamente videos, fotos, música … Sin embargo, aunque este almacén nos parece virtual, en efecto es muy concreto. El equipo informático que necesita para almacenar ese exceso de materiales consume mucha energía.

Y REDUCIR NUESTRA HUELLA DIGITAL

¿Qué hacer? Eliminá todo lo que nunca mirás ni escuchás. Transferí las fotos, videos, archivos desde la nube a un disco duro externo. Aprovechá también un domingo lluvioso para vaciar la bandeja de entrada. Planificá el orden tus dispositivos como cuando hacés cambios de placares. Si guardaste todo durante muchos años, te puede llevar varios fines de semana. Revisá también los chats y las redes sociales. El vértigo espera ante las 78 notificaciones por el regalo de aquel casamiento al que fuiste el verano pasado y los 124 mensajes del grupo “Finde en la costa” de enero… ¡de 2018! También vas a encontrar las fotos del reencuentro de la primaria en 2015. ¿Y eso? Un consejo, radical pero efectivo: borrar todo de una vez. También podemos dividir la tarea digital y hacer limpiezas de media hora, por ejemplo. Así integramos la tarea verde al uso habitual de los dispositivos.

STOP SERIES

Como el costo ecológico de la transmisión de video es colosal, es recomendable privilegiar la descarga o, al menos, la visualización en baja definición. En 2018, según un informe del grupo de expertos The Shift Project, los videos online emitieron 300 millones de toneladas de CO2. Entonces, ¿por qué no aprovechar la oportunidad para reducir tu consumo de series, si es demasiado, y volver a sumergirte en un buen libro? El cerebro te lo agradecerá y el planeta también.

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