Guía rápida para encontrar el traje perfecto

Consejos 20/06/2016 Por Ariel Jarc. Fuente: GQ
Encontrar un traje que quede bien es complicado. Más que encontrarlo, lo difícil es seleccionar el talle correcto. 
Hombros
Cuando te dicen que un saco tiene que quedar cuadrado en los hombros, no se refieren a la figura geométrica. En realidad, se refieren a que la costura del hombro debe caer exactamente en la unión entre la clavícula, el brazo y el hueso del hombro. Ahí justo será donde empezará la manga, ni por encima ni por debajo.

Manga
Una vez que delimitado el inicio de la manga, debemos saber dónde termina. Caerá desde el hombro hasta el hueso de la muñeca, ni por encima, ni por debajo. Más allá de esto, sobresaldrá un dedo la manga de la camisa. La misma distancia que debería sobresalir el cuello de la camisa por encima del del saco en la zona de la nuca.
Guía rápida para encontrar el traje perfecto - Simmon Said
Así tienen que quedar el hombro y la manga.

Solapa
El ancho de la solapa será inversamente proporcional al de la espalda, es decir, cuanto más ancha sea la solapa, más estrecharemos la espalda visualmente, y viceversa.
Solapa estrecha = ensancha espalda.
Solapa ancha = estrecha espalda.

La regla de los botones
No hubieras pensado nunca que las pinzas jugarían un papel importantísimo a la hora de jugar con nuestras proporciones.
Siempre existe un botón que llamaremos “principal” y que irá abrochado (el del centro del saco de tres botones y el de arriba en el de dos). Este deberá abrochar a una altura ligeramente por encima del ombligo.
Si queremos acortar el torso, agregaremos un tercer botón por encima del principal (y otro por debajo, claro) para cerrar la abertura del saco y dar la impresión óptica de que el tronco es más corto. Si por el contrario queremos alargarlo, optaremos por el de dos botones o por el de uno.
Largo:
No nos compliquemos, el largo del saco cae hasta cubrir la bragueta del pantalón. Por encima, quedará corta. Por debajo, demasiado grande.
En cuanto al pantalón, el bajo rozará ligeramente el inicio del zapato.
Pinzas:
Acá es donde reside uno de los mayores trucos de magia de la historia. Una pinza en una prenda es una costura que mete hacia el interior una parte de la tela para que la pieza se ciña más al cuerpo. Se pinzará mayor o menor cantidad de tela y tendrá más o menos longitud en función de la fisonomía de cada cuerpo. Averigua  si te conviene o no hacer uso de ellas.
La espalda:
Si das vuelta un saco, observarás que en su parte inferior habrá una o dos aberturas (que no haya es algo ya anclado en el pasado). Quizá la más práctica sea la opción doble: por un lado, enmarca mejor la espalda y, por otro, si queremos meter la mano en uno de los bolsillos del pantalón y el saco está abrochado, tendremos mejor acceso a ellos si tenemos una abertura a cada lado del faldón que si sólo contamos únicamente con una central.
Además, cuando compras un traje hay que revisar otra cosa: los hilvanados. Nos referimos a esas puntadas largas de hilo blanco que unen las aberturas propias de la chaqueta (en la parte trasera y, en ocasiones, en las muescas de la solapa y el puño) y recorren la costura del hombro. Se utilizan para que, mientras está en venta, el saco no se deforme o  quede arrugado. Antes de usarlo, debemos eliminar ese sobrehilado, al igual que la etiqueta de tela que, regularmente, la marca cose en el extremo de la manga derecha del saco. 
Ilustración: Simmon Said
Fuente: GQ

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