8M: el fin de la violencia machista, el mayor reclamo en un año con 289 femicidios

Noticias 08/03/2021
El aislamiento por el coronavirus recrudeció la violencia y el femicidio fue el único delito que no bajó en la cuarentena.
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El último Día de la Mujer -8 de marzo de 2020- un grupo de perros rastreadores encontraron el cuerpo de Fátima Acevedo. Estaba a 18 metros de profundidad, en el fondo de un aljibe, tapada con ramas y piedras. Jorge Martínez, su expareja y padre de su hijo, la había asfixiado y tirado al pozo. Fátima, de 25 años, ya lo había denunciado seis veces por violencia y vivía en un refugio, escondida con su hijo. Martínez, con restricción de acercamiento, la mató igual. 

Del 8 de marzo de 2020 a hoy hubo 289 femicidios y transfemicidios, un asesinato por cuestiones de género cada 30 horas. La estadística no escapa al promedio de la última década, aunque por momentos se profundiza. En lo que va del año hubo 56 femicidios, prácticamente un asesinato diario. Este Día Internacional de la Mujer será, una vez más, una jornada de lucha y reclamos por la igualdad de géneros, por el fin de la violencia.

2020 fue un año especial. La pandemia cambió la vida, las costumbres, los horarios, el trabajo. Lo que no cambió fue la violencia machista, que recrudeció por el encierro. El femicidio fue el único delito que no bajó durante los primeros meses de aislamiento preventivo y obligatorio.

El coronavirus dejó al descubierto que el hogar puede ser el lugar más inseguro para las mujeres. Descendieron las violaciones y los acosos callejeros, pero no el maltrato, los abusos y los femicidios caseros. Desde hace años la estadística se sostiene inmutable: siete de cada diez mujeres son asesinadas en sus hogares, siete de cada diez asesinos son sus parejas o sus ex.

En 2020 se recibieron 108.403 comunicaciones a la Línea 144. El 90% fueron por violencia doméstica (el 95% por violencia psicológica, el 67% física, un 37% económica y patrimonial, el 34% simbólica y el 13% sexual). El 98% de las personas que llamaron fueron mujeres. El 90% fueron denuncias contra varones, fundamentalmente parejas y ex. Del total, 2.995 tenían medidas de protección.

Los llamados a la Línea 144 aumentaron todos los meses durante el aislamiento con respecto a 2019: abril (+23%), mayo (+27%), junio (+18%), julio (+25%), agosto (+25%); septiembre (+16%) y octubre (+16%). En estos dos meses ya había cierta apertura de actividades. 

El informe del Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano” de la Asociación Civil La Casa del Encuentro relevó a pedido de Clarín en el período que va del 8 de marzo de 2020 al 6 de marzo 2021, 289 femicidios (35 eran niñas y adolescentes), 7 transfemicidios y 18 femicidios vinculados de varones. Estas mujeres tenían 363 hijos e hijas. Cada día un niño o niña se quedó sin madre.

El 12% de las mujeres (35) habían denunciado a sus asesinos. El Estado estaba al tanto. Y no pudo prevenir sus asesinatos, como Fátima Acevedo en Paraná, como Ursula Bahillo en Rojas, como Guadalupe Curual en Villa La Angostura. En 19 de los casos los femicidas tenían medidas cautelares de prevención, que violaron como si nada, porque nadie controla que se cumplan las medidas. 

Las estadísticas de La Casa del Encuentro también dicen que 19 femicidas agentes o ex agentes de fuerza de seguridad, como el asesino de Ursula, que además estaba de licencia psiquiátrica. Y que 37 femicidas se suicidaron, como el de Guadalupe o Jorge Neuss, el empresario que se mató luego de asesinar a su esposa Silvia Saravia en el country Martindale. 

"El altísimo índice de violencia sexista muestra que las medidas implementadas son insuficientes. Es imprescindible que el Estado refuerce la prevención y la protección desde una mirada interdisciplinaria y con un abordaje integral y federal que proteja a una mujer o compañera trans en situación de violencia -dice Ada Rico, al frente de La Casa del Encuentro-. Valoramos las medidas anunciadas por el Poder Ejecutivo para la erradicación de la violencia, pero requerimos que se efectivicen de modo inminente los programas anunciados y las campañas de prevención".

“"La contracara de la violencia es la desigualdad. Las violencias por motivos de género, como las desigualdades, son la cabal manifestación del patriarcado. Hay que transformar las estructuras sociales, económicas y políticas en las que se basa el patriarcado. Hay que trabajar en ganar autonomía en nuestras decisiones, nuestros cuerpos, y la autonomía económica para achicar esas diferencias y desigualdades", explica a Clarín Elizabeth Gómez Alcorta, ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad.

"El Estado acompaña e interviene en infinidad de situaciones de violencia por motivos de género, previniendo, asistiendo o con cada intervención judicial que es eficaz -concluye el ministra-. La frase "el Estado está ausente" interpela al Estado en todo aquello que le falta”.

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