La mitad de los chicos compran alimentos poco saludables

Salud Por Por Florencia Cunzolo
En Argentina, el 40% de los niños, niñas y adolescentes está excedido de peso.
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Si la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable que cuenta con media sanción en el Senado -y espera ser debatida en Diputados- se encontrara vigente, estarían prohibidas. Sin embargo, la publicidades de alimentos y bebidas poco o nada saludables están en todos los medios que los niños, niñas y adolescentes (NNyA) frecuentan. Y la mitad de ellos reconoce haber consumido esos productos al sentirse atraídos por el marketing.

En Argentina, según la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS2), de 2018, los chicos comen peor que los adultos en términos de calidad y 4 de cada 10 están por encima de su peso saludable, casi el triple de lo esperado para la edad. Los datos muestran que el 20,7% de los NNyA de 5 a 17 años tienen sobrepeso y el 20,4% obesidad. Asimismo, el país se encuentra en la cima del ranking regional de sobrepeso en menores de cinco años (13,6%).

La actualidad y el futuro se avizoran preocupantes.

Es que la epidemia de obesidad viene creciendo en forma acelerada y alarmante en los últimos años. La mala alimentación y el sedentarismo son los motores que le imprimen el ritmo. Y dentro de la mala alimentación, el avance de los productos ultraprocesados en la dieta es uno de los combustibles. En Argentina, según un informe reciente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los ultraprocesados, con galletitas y gaseosas a la cabeza, ya aportan más de un cuarto de la energía diaria recomendada.

Se trata de un porcentaje altísimo, si se tiene en cuenta que no deberían formar parte de la dieta diaria, ya que son ricos en grasas, azúcares y sodio, altos en calorías "vacías" (sin aporte nutricional), y que su consumo en exceso se asocia a un mayor riesgo de obesidad, diabetes e hipertensión, factores que, a su vez, aumentan las probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Los chicos están expuestos a ellos a través del marketing digital, en una etapa de la vida en la que se construyen los hábitos que continúan en la adultez y en la que son más vulnerables a la influencia de esos mensajes, destacan desde Unicef, que llevó adelante una investigación sobre cómo la publicidad de esos productos impacta en el consumo.

De la comida casera a los ultraprocesados

“El incremento en los niveles de obesidad se debe fundamentalmente a cambios en el patrón alimentario de la población, que ha pasado de consumir alimentos naturales y comidas caseras a desplazarlos por productos procesados y ultraprocesados, que son envasados listos para consumir, y bebidas azucaradas. Esta conducta, en muchos casos, responde a la influencia de estímulos que alientan el consumo de productos que tienen exceso de azúcar, grasas y sal añadidos, con escaso valor nutricional”, sostiene Fernando Zingman, especialista en Salud de Unicef Argentina.

La investigación que realizó la agencia en el país se nutrió de múltiples fuentes de información: entrevistas y encuestas a adolescentes y a padres de niños de 5 a 15 años de todo el país, así como análisis de la comunicación online sobre 18 marcas de alimentos y de perfiles de influencers.

Entre los resultados hallaron que la influencia de la publicidad hizo que la mitad de los encuestados solicitara algún alimento específico porque lo vieron en una publicidad. El porcentaje observado fue aún mayor en niños y niñas de 5 a 8 años (66% de ellos registraron ese comportamiento).

La mayor influencia (por insistencia o por comprar con su propio dinero) la ejercen sobre la elección/pedido de marcas específicas de comida rápida, golosinas, galletitas de chocolate, yogures/postrecitos infantiles, papas fritas.

El informe destaca que el promedio de edad en que los niños y niñas adquieren su primer dispositivo con acceso a Internet en el país es a los 9 años. Entre los consultados, la mayoría afirmó ver publicidades con mucha frecuencia cuando usa sus redes sociales preferidas (81% YouTube, 48% Instagram, 47% Tik Tok).

"Es un hecho que NNyA pasan una gran cantidad de horas al día en una variedad de plataformas digitales, muchas de las cuales tienen gran presencia publicitaria o son un espacio muy codiciado para acciones de marketing", destaca el informe.

Y precisa que en la encuesta realizada para la investigación, el 75% sostuvo estar muy expuesto a publicidades mientras navega en las redes sociales, porcentaje que crece con la edad hasta llegar a 81% entre los y las adolescentes de 16 a 18 años.

En cuanto a las categorías que más recuerdan de las publicidades vistas, están los videojuegos (46%), los servicios de entretenimiento online (39%), los smartphones (38%) y la música (37%), alimentos y las bebidas 28%.

Según el análisis, en 7 de cada 10 publicidades se muestra el producto que se quiere vender. En el caso de los productos alimenticios, la mitad es alto en azúcares, y 4 de cada  10  son altos en grasas saturadas y/o grasas totales.

El proyecto de Ley de Alimentación Saludable que se encuentra en Diputados establece que los productos que excedan el límite máximo de nutrientes críticos (azúcar, grasas totales, grasas saturadas y sodio), así como de calorías, según el perfil de nutrientes de OPS, deben llevar sellos negros de advertencia en el frente del envase por cada uno que se presente en exceso.

Además de impulsar el etiquetado frontal, el proyecto prohíbe la publicidad de productos con sellos, sobre todo orientadas a niños y su venta en entornos escolares.

Del análisis de Unicef se desprende que algunas de las técnicas que utilizan las publicidades para que el público infanto-juvenil quiera comprar los productos son: mostrarlos fuera del envase (lo que promueve la tentación), asociar la palabra diversión a la palabra sabor, utilizar jingles pegadizos, contratar a celebridades del mundo del deporte y la música para promocionarlos, y/o crear personajes de ficción que refieran a la marca.

También observaron que las marcas eligen los canales de influencers relevantes para chicos y chicas para promocionar golosinas y dulces (40%), y galletitas y tortas (16%).

En más de la mitad de las apariciones (56%) se consume el producto dentro de la casa, lo que produce una sensación de cercanía e identificación con la audiencia y en el 45% de las apariciones de alimentos se expresa una valoración positiva del producto, destacan los autores.

"El informe demuestra que los contextos digitales están completamente desregulados en lo que refiere a la insistente y constante exposición de NNyA a alimentos y bebidas pocos saludables y en cantidades no recomendadas",, añaden.

Desde Unicef subrayan que los hallazgos del estudio ponen en evidencia "la necesidad de avanzar en el diseño de sistemas y políticas que regulen la comunicación de alimentos y bebidas no saludables en medios digitales".

“Es importante contar con una política pública clara que promueva alimentación y entornos saludables para los niños, niñas y adolescentes. Y que también los proteja de los estímulos externos que puedan influenciarlos. La obesidad afecta a todos los niveles socioeconómicos, aunque las consecuencias son más graves en personas de mayor vulnerabilidad socioeconómica”, concluyó Zingman.

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