Qué son las zonas erógenas y dónde están ubicadas

No siempre tenemos en cuenta todas las zonas del cuerpo que nos producen excitación sexual. Una lista para explorarnos.
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Que el clítoris tiene 8.000 terminaciones nerviosas lo sabe la mayoría de las mujeres o los hombres que han investigado un poco. Pero, ¿cuánto sabemos sobre el resto de las partes de nuestro cuerpo que pueden hacernos disfrutar más durante una relación sexual?

Conocer las otras zonas erógenas es clave para tener relaciones placenteras: para explorarlas con el tacto, la presión o la vibración de un juguete, tanto en soledad como en pareja.

Una buena táctica es empezar a tocarnos la espalda, masajeando hombros y axilas, deslizando suavemente las manos y sincronizando los movimientos con la respiración: ascender al inhalar, descender al exhalar.

La espalda es mucho más que lo que pensamos: se extiende desde la nuca hasta las nalgas y eso la convierte en un área clave para la estimulación, tanto en el hombre como en la mujer. ¿Qué mejor encuentro sexual en una pareja cuando empieza con un masaje en la espalda que se se va acercando lentamente a los genitales?

Así como hablamos de la espalda, ¿cómo distinguir las otras zonas que tenemos en el cuerpo y nos dan tanto placer? ¿Qué son las zonas erógenas y donde están?

Zonas erógenas

Las zonas erógenas son aquellas partes del cuerpo más sensibles a la excitación sexual. Suelen ser, tal como afirman algunos estudios, las que presentan más densidad de terminaciones nerviosas y, por ello, mayor sensibilidad. Aunque cada persona pueda disfrutar de su cuerpo de manera muy diferente, no se han encontrado diferencias significativas en cuanto a la edad, la raza, el sexo, la cultura de las personas, ni a su orientación sexual, al elegir sus zonas erógenas.

Las zonas erógenas primarias son aquellas que directamente al tacto pueden conducir al orgasmo: el clítoris y la vagina en la mujer; y el pene en el caso del hombre.

Las zonas erógenas secundarias son las que conducen a la excitación de las zonas primarias, una vez que se estimulan.

Y por último, las potenciales, son las sensibles a diversos grados y se encuentran en todo el cuerpo. Seguramente te ayuden a lograr un final feliz. Acá, un pequeño listado de otras zonas para buscar la excitación. ¡Tomá nota y animate a estimularlas!

1) El ombligo

Concentra una infinidad de terminaciones nerviosas. Los besos, las suaves caricias y las cosquillas alrededor del ombligo son capaces de estimular muy bien, aunque es recomendable proceder con suavidad y dulzura, porque es una zona que también provoca cosquillas y eso puede deserotizar a muchas personas (o molestarlas).

2) La boca y los labios

Incluyendo la lengua, son centrales en el erotismo sexual. Sirven para todo en medio del encuentro. Besar, morder, lamer, rosar, hablar, mojar. Existen tantas maneras de usarlos como nuestra imaginación nos permita explorar.

3) Las orejas

Son muy sensibles y, en contra de la creencia general, las de los hombres suelen serlo más que las de las mujeres. Su piel es muy fina y no contienen masa muscular, lo que las vuelve hipersensibles al tacto. En estado de excitación sexual, el flujo de sangre que les llega las convierte en una zona perfecta para la estimulación. Hay dos partes muy sensibles para estimular: el lóbulo y la parte trasera.

4) El cuello y la nuca

Son la entrada alta a la espalda que, como decíamos, es ideal para el masaje. En el cuello y la nuca también funciona el masaje erótico, pero tiene una sensibilidad altísima a los besos con suavidad, con intensidad sofisticada. Los besos en el cuello suelen ser un arranque maravilloso para romper el hielo de un encuentro rumbo a lo erótico sin frenos.

5) Los pechos y pezones

Bien usados los besos y las caricias, los hombres suelen excitarse con los estímulos en los pezones que le hace una mujer. Pero es evidentemente en el cuerpo de ellas donde se concentra el máximo de estímulo posible. Los pechos (senos y pezones) son centrales en el cuerpo de cualquier mujer. Y bien besados y acariciados, conducen a una excitación máxima.

6) El cabello

A muchas mujeres les encanta que les toquen y acaricien el cabello, especialmente por los lados de la cabeza y en la parte de la orejas y cuello, siempre lentamente. El masaje del cuero cabelludo produce un relajamiento muy placentero, por lo que resulta recomendable al comienzo y al final del acto sexual. También funciona en muchos hombres, claro.

7) Los testículos y los labios de la vagina

Si bien podemos decir que son más zonas erógenas primarias, es bueno recordar que son dos lugares centrales para lograr la excitación de nuestro acompañante en los momentos previos a la excitación. La suavidad en los besos y las caricias de los labios de la vagina ponen en marcha el camino hacia lo más excitante. Pero no olvidar que también los testículos suavemente acariciados o besados le dan al hombre un voltaje genial para lo que viene.

8) Los muslos

No siempre se los tiene tanto en cuenta, pero son claves en la excitación previa. Sobre todo en la parte interna de los muslos, partiendo desde las rodillas y acariciando suavemente como si fuésemos a subir hacia los genitales. Frenarse y volver a empezar sin tocar arriba todavía suele dar un calor y un deseo inigualables.

9) Los pies

Otra zona del cuerpo que tiene miles de terminaciones nerviosas que, de hecho, según la reflexología podal, reflejan cada uno de los órganos de nuestro cuerpo. Al ser uno de los puntos más sensibles de nuestra anatomía son el receptor perfecto de estímulos y caricias con las que alcanzar todo un universo de nuevas sensaciones. A veces a alguno les da impresión. Pero a animarse y jugar con ellos. No hay nadie que se arrepienta de eso.

10) Las axilas

Son una de las zonas de mayor sensibilidad corporal, al tener pliegues y una piel muy finita. Segregan muchas feromonas, aunque se deben tocar con delicadeza para no producir cosquillas que interrumpan el encuentro erótico.

11) El perineo

Una zona vital de la sexualidad que no solemos tener muy en claro cuando comenzamos a tener relaciones. El perineo en la zona súper íntima que va desde el ano a la vagina, en el caso de la mujer; y desde el ano hasta el comienzo de la bolsa de los testículos (el escroto) en el caso de los hombres. Cuando ya se entra en confianza y se hace de la sexualidad en común una forma de vida, estimular el perineo con caricias y besos suele ser muy excitante, ya que hay allí muchísimas terminaciones nerviosas.

12) La cola y el ano

El ano es un lugar central en la excitación. Tal vez no sea fácil cuando empezamos una relación o cuando despertamos a la sexualidad. Pero el ano es un lugar muy sensitivo que poco a poco nos dará distintas sensaciones según nos animemos a explorar.

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