Vinos Andreatta: en los buenos momentos catamarqueños desde hace más de un siglo

Entrevistas Por Lic. Silvia Siekmann
Tataranieto de Augusto Cesare, quien llegara a Catamarca en 1928, Oscar Andreatta conforma la quinta generación de productores vitivinícolas que lleva adelante desde el 2002 el negocio familiar de la Bodega Michango.
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Con el espíritu emprendedor intacto, con importantes premios obtenidos, con una expansión de mercado importante y con proyectos de futuro, la Bodega Michango supo crecer, fortalecerse y establecerse a nivel nacional aún en los tiempos de pandemia. Un claro mensaje esperanzador para empresarios y emprendedores catamarqueños, de que cuando se quiere, aún con obstáculos, se puede.

¿Fue decisión propia el ponerte al mando de la bodega o estuviste influenciado por la familia a darle continuidad al negocio familiar?

- Nunca tuve un mandato familiar, más bien creo que es una “cuestión genética” ese espíritu emprendedor que se mantiene en nosotros. De mi tatarabuelo no sólo heredé el nombre Augusto, sino también la pasión por hacer vino. La bodega había cerrado a finales de los 80 y permaneció así durante varios años. Cuando me recibo de ingeniero mecánico, regreso a Catamarca y luego de haber cobrado el dinero de un juicio por un accidente, decidimos conjuntamente con mi padre reparar y acondicionar la bodega. Es así que con mucho esfuerzo, entusiasmo y dedicación logramos reabrirla a finales del 2002.

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La localidad de Siján, ubicada en el Valle de Pomán, fue el lugar elegido por Cesare Augusto para plantar las vides y construir su primera bodega. ¿Qué las convierte en especial a estas tierras para dichas plantaciones?

- A nivel general, hay muchos factores comunes que nos favorecen a todas las provincias productoras vitivinícolas. El estar al pie de Los Andes, con una altura importante, nos permite una cercanía privilegiada con el sol el cual forma parte del ciclo de la uva e influye en la textura de la piel de la misma. Ya que ésta necesita protegerse, debe ser más gruesa y más intensa en su color y eso se nota en los vinos. También el disponer de suelos áridos con diferencias térmicas bastantes diferenciadas entre el día y la noche, son condiciones únicas que varían de un lugar a otro. Pero en nuestra finca lo que nos diferencia además es la presencia de piedras blancas en el suelo, el caolín, que intensifica aún más tanto el color como el aroma de los vinos y les aporta una estructura inconfundible y única. Este caolín llega a nuestras plantaciones arrastrado por el río Siján, cuyas aguas alimentan al sistema de riego por manto con el que contamos y forma como una especie de capa blanca en la tierra, lo que le aporta un efecto óptico interesante a la finca.

Además de los factores básicos: ¿Qué se necesita para elaborar un buen vino?

- Paciencia, tiempo, observación y la habilidad para entender y descubrir qué es lo que tiene la vid, qué es lo que te ofrece. No hay una receta mágica. El mejor vino ya está antes de cortar el racimo de uva de la planta. Una vez que se lo corta, todo lo que se hace después lo deteriora, ya que precisamente lo mejor, la mayor calidad estaba en la planta. Cuanto menos deterioro se produce en el grano, es decir, cuanto más intacto se mantiene durante el proceso al convertirse en vino, por un lado y el saber reconocer tanto el potencial que tiene el racimo al momento de cortarlo, como así también lo que le está faltando, por el otro lado, es en parte el secreto para hacer un buen vino. No se debe dejar de lado por supuesto los factores climáticos que provocan que no todos los años se obtenga la misma calidad de vino. A veces es posible producir uno muy bueno y otras veces sólo uno normal, más allá de que cada vez el objetivo, del enólogo, sea producir “el mejor vino de su vida”.

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¿Qué tipos de vino ofrece la bodega, cuáles son sus características y con qué comidas podemos acompañarlos?

- Elaboramos cepas tintas como el Malbec, la cepa insignia de Argentina y la que más se consume en el mercado. Con este vino podemos acompañar a un buen asado y la combinación es perfecta.

También elaboramos la segunda cepa en extensión de Argentina: Bonarda. Un varietal muy parecido al Malbec, pero con menos estructura, un poco más suave, compañero ideal de pastas y carnes en estofado, por ejemplo.

Producimos también el vino que posibilita al enólogo “hacer arte” en la bodega, es decir, crear un vino con diferentes tipos de uva y producirlo como a él le gusta: el Blend. El resultado es un corte del 60% Bonarda, 20% Malbec, 10% Cabernet y 10% Syrah.Ya que tiene una estructura más marcada, queda muy bien con quesos fuertes, con picadas, salame, jamón crudo, entre otros.

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Dentro de los vinos blancos producimos una cepa característica del norte argentino como es el Torrontés y también el Dulce Natural Blanco, un moscatel de Alejandría que genéticamente es el padre del torrontés y cuya única diferencia entre ambos es la prevalencia de los aromas frutales y florales. Este tipo de vinos, además de con pescados, van bien también con comidas típicas norteñas como empanadas, locro, humita. En cuanto al Torrontés Rosé, éste extrae aromas, sabores y color del orujo o piel de la uva. El jugo de la uva moscatel macera durante 2 horas a frío intenso con la cáscara del torrontés, pasado ese tiempo se separan nuevamente y se continúa el proceso de fermentación. Este vino muy helado, como algo refrescante va muy bien en la previa a un asado, por ejemplo.

También elaboramos la mistela con un mosto de uva, el moscatel de Alejandría, que nunca fermenta y al cual se agrega alcohol vínico. También ofrecemos en nuestra bodega un vino espumante, cuyo vino base es un torrontés y cuyo proceso de fermentación se produce dentro de la botella.

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Más allá de acompañar a las comidas ¿Qué otro papel cumple el vino en una mesa, en una reunión?

- El vino está siempre presente en momentos relajados y en buenos momentos compartidos con la familia y con los amigos. Aquí es donde se lo encuadró tradicionalmente, pero también se lo puede relacionar con otros momentos y es esto lo que se trata de lograr desde nuestra industria. Por ejemplo, al vino se lo consume también fuera de casa, en un restaurante, con el almuerzo y la cena, pero no se lo consume como una lata de cerveza, con picada y maní. Buscamos por eso desestructurarlo en su presentación de botella y pasarlo a lata, de manera que acompañe por ejemplo, al lado de una pileta y se vea muy bien.

El vino es recibido también como un buen regalo que resulta acorde a cualquier acontecimiento, ya sea un cumpleaños, un aniversario, una inauguración. En cualquier circunstancia, resulta un “tema interesante” que sirve para romper el hielo y para entablar una conversación. Básicamente debemos entender que dentro de una botella de vino hay mucho más que su contenido. Dentro de una botella va una historia familiar, va el lugar que es donde producimos, va la gente que forma parte de su proceso y va nuestra cultura, nuestra gente, nuestras costumbres, nuestra raíz.

¿En los últimos meses vivimos tiempos un tanto difíciles y atípicos. Afectó la pandemia de alguna manera a la bodega?

- Para la industria del vino la pandemia fue bastante benévola, ya que no paramos de trabajar ni de elaborar vinos y a nivel general, el consumo aumentó y por ende crecieron las ventas considerablemente. En cuanto a la comercialización, en cierta forma la pandemia nos impulsó a conocer la tecnología y adentrarnos en ella, nos enseñó a descubrir otras formas de venta online mediante la página web y también a través de las redes sociales, lo que nos permitió además llegar a lugares que nunca imaginamos como Tierra del Fuego, Ushuaia, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, entre otros. Hoy en día los vinos Andreatta están presentes a lo largo del país y esto no sólo es positivo para nosotros a nivel de volumen de ventas, sino que también esto permitió formar una gran red de contacto directo con personas de diferentes provincias las que, a través del vino y del interés por la bodega, vinieron a conocer Catamarca y se interesaron por otros productos, aportando así beneficios a otros empresarios y emprendedores locales y al sector turístico en general.

¿Cuáles son los proyectos futuros de la Bodega Michango?

Tenemos muchos, permanentemente pensamos en mejorar, reinventarnos e innovar. También en expandirnos al mercado internacional. Por ahora el más cercano y en el que ya estamos trabajando de hace tiempo es el mercado brasilero.

Otro objetivo relacionado al vino dulce: queremos fraccionarlo y envasarlo en latas y agregarle gas también. En Argentina hay una sola fábrica de este tipo de latas, por lo que el difícil acceso al envase frena este proyecto actualmente, pero no bajamos los brazos y seguimos enfocados en concretarlo.

Otro proyecto es el Pét-Nat, un vino espumante que, a diferencia de otros métodos en el que se utiliza azúcar y levadura para realizar una segunda fermentación, éste se obtiene en una primera fermentación y en esa misma fermentación primaria se genera el gas carbónico.

En cuanto a nuestra destilería, estamos transformando también el alambique para que funcione con energía solar. Eso posibilitará que en el próximo año saquemos nuevamente destilados al mercado.

Las nuevas necesidades del mercado que ha visto un crecimiento de gente jóven que se interesa más por el mundo del vino y que elige algo más complejo, como el vino reserva, nos ha orientado precisamente a la elaboración de vinos de este tipo como el Malbec Gran Reserva, al que todavía le falta tiempo, pero que ya reposa en nuestros barriles.

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La Bodega Michango logró llevar a sus vinos y a nuestra provincia a lo más alto. No sólo la obtención de importantes premios como “El gran oro” en Mendoza y Buenos Aires reafirman la calidad de los mismos, sino también la conformidad de sus clientes a la hora de probarlos y volver a elegirlos. “Para mí el orgullo más grande y el mejor premio es cuando la gente me dice que les gustó el vino. También es muy gratificante ver en las redes, gente a la que no conozco y que cuelga fotos de nuestros vinos y hace buenos comentarios. Comprobar que el trabajo y el esfuerzo que implicó elaborar una botella, termina convirtiéndose en una buena compañía y en testigo de buenos momentos para mucha gente, es una emoción única”, dice con orgullo Oscar Andreatta. Y con justa razón.

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