Yoga, pilates, stretching, qi gong o tai-chi… ¿Cuál elegir para volver a entrenar?

Tonificar el cuerpo y relajar la mente es posible con algún tipo de slow gym. Hacemos foco en el yoga, pilates, stretching, qi gong y tai-chi, cinco disciplinas para volver a entrenar sin problemas (o simplemente para tomar un descanso del bienestar).
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Cuando hablamos de entrenamiento, pensamos en esfuerzo, sudoración y dolores. Y, sin embargo, con la gimnasia suave, tal como lo dice su nombre, estamos lejos de sofocarnos y rendirnos bajo la intensidad. Este tipo de actividad es ideal para volver al deporte porque rápidamente nos engancha y nos acompaña todo el año.

Su éxito se lo debe a su práctica lenta que nos aleja de nuestros estilos de vida demasiado apresurados y nos invita a tomarnos el tiempo. Este tipo de disciplina, con múltiples beneficios para el cuerpo y la mente, engloba a varios: desde el yoga al tai-chi pasando por el método Pilates… Aquí, una breve reseña sobre las distintas prácticas de slow gym.

Yoga para una buena relajación

De origen indio, esta disciplina con muchas variaciones – Hatha Yoga,  Ashtanga, Vinyasa, Yin Yoga y varias más-, combina la actividad deportiva (con muchas posturas en el suelo o de pie) y la relajación (con ejercicios de meditación y técnicas de respiración específicas). Suave o más dinámica, nos aporta relajación, flexibilidad, fortalecimiento muscular y resistencia con un toque de equilibrio. En resumen, el yoga calma la mente y relaja el cuerpo.

El método Pilates para trabajar los músculos en profundidad

Inventado por Joseph Pilates en la década de 1920, está a medio camino entre el yoga y el fortalecimiento muscular, y permite trabajar los músculos en profundidad mientras relaja gracias al trabajo de la respiración. Hay una multitud de ejercicios, de suelo y de pie, con o sin aparato, en los que se utilizan principalmente los músculos abdominales, de la espalda y de los glúteos.

Pero con el método Pilates, todo el cuerpo funciona sin problemas (lo que no excluye los dolores). Poco a poco el físico gana tonicidad y se esculpe sesión tras sesión. Esta disciplina, accesible para todos (incluso mujeres embarazadas), también ayuda a mejorar la postura, la postura y el equilibrio.

Qi Gong para meditar en movimiento

El término Qi Gong refiere al trabajo de la respiración y la energía. Proviene del chino “Chi” que significa energía o aliento (la respiración) y de “Gong”, el trabajo. Este arte ancestral forma parte de la gran familia de prácticas psico-corporales que actúan sobre el cuerpo y la mente, además de reconectarlos. Ayuda a tonificar el cuerpo, así como a la preparación o recuperación antes o después de un entrenamiento. Su práctica muy lenta permite la relajación mental y entrar en un proceso de desarrollo personal rayano en la meditación mindfulness. Incluso podemos llamar a este suave gimnasio una meditación en movimiento.

Tai-Chi para hacer circular la energía

El Tai Chi, este arte marcial chino, a menudo confundido con Qi Gong, también se conoce como meditación en movimiento. Gestos fluidos y posturas específicas se suceden sin interrupción, como un baile lento o más bien una pelea a cámara lenta. Lejos de ser aleatoria, esta coreografía sigue una estricta enseñanza.

Y si bien este suave gimnasio mejora la flexibilidad, fortalece el equilibrio y tonifica los músculos, se enfoca más en los aspectos mentales, espirituales y energéticos. Además de sus propiedades relajantes, ayuda, si se practica de forma regular y adecuada, a aliviar muchas dolencias: dolor de espalda, dolor en las articulaciones y rigidez. Accesible para todos y todas las edades.

Stretching para ganar flexibilidad 

Reservado durante mucho tiempo para la preparación física de los atletas y la recuperación después de una sesión, el stretching – tomado del inglés “estirar” – es ahora una práctica física por derecho propio. Ya sea que prefiera el estiramiento postural o el estiramiento dinámico, el objetivo principal sigue siendo el mismo: ganar flexibilidad. De hecho, gracias a estos entrenamientos, fortalecemos la elasticidad y el tono de músculos, tendones y ligamentos.

Esta práctica, además de estirar y adelgazar el cuerpo, también ayuda a prevenir el riesgo de lesiones y a reducir ciertos dolores musculares y articulares. Su práctica suave proporciona una verdadera sensación de bienestar. Sus importantes propiedades calmantes y relajantes ayudan a aliviar el estrés y la ansiedad. Finalmente, promueve la capacidad de concentración.

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