El Camino Real a punto de ser declarado Itinerario Cultural

Noticias Por Prensa Natalia Ponferrada
La iniciativa, impulsada por la diputada Natalia Ponferrada, pasará al Senado para su sanción definitiva.
Camino-Real

La Cámara de Diputados de Catamarca dio Media Sanción al Proyecto de Ley, impulsado por la legisladora Natalia Ponferrada, para declarar como Itinerario Cultural de la provincia el antiguo Camino Real que atraviesa los departamentos Capayán, Valle Viejo, Fray Mamerto Esquiú y Paclín. La iniciativa pasará al Senado para su sanción definitiva.

“Por este camino transitaron los nativos, los conquistadores y los hombres del arado; a su vera se levantaron templos, se sembraron tierras, surgieron postas, lugares de abastecimiento y pueblos. También pasaron los ejércitos de la Patria que lucharon por la independencia argentina y nos dieron la libertad. Fue la vía de comunicación de la libertad y el progreso” destacó la autora de la iniciativa durante el debate realizado esta mañana en la Sala de Sesiones Fray Mamerto Esquiú de la Legislatura Provincial.

 También indicó que muchos de los componentes del Camino Real “ya han sido declarados de interés histórico por leyes nacionales o provinciales” para explicar que la declaración de itinerario cultural “nos brinda la oportunidad de revalorizarlos entendiendo a cada una de ellos como elementos interrelacionados que tuvieron efectos dinamizadores de la sociedad, de esta manera son considerados en su dimensión viva, como pilares de desarrollo integral y sostenible”.

“Con el presente Proyecto de Ley se busca contribuir al reconocimiento, valorización, recuperación, conservación y difusión del Antiguo Camino Real en el tramo comprendido entre los departamentos de Valle Viejo, Fray Mamerto Esquiú y Paclin, declarándolo “Itinerario Cultural de la Provincia de Catamarca”, en virtud de la trascendencia histórica, cultural y paisajística que tiene para la región”, detalló Ponferrada.

Durante su alocución, la exsecretaria de Turismo durante la gestión de Lucía Corpacci detalló los orígenes y la trascendencia del Camino Real para la Patria y la positivas implicaciones culturales, turísticas, paisajísticas y económicas de su puesta en valor.

“Cuando los españoles ingresaron en lo que es hoy nuestro país, lo hicieron siguiendo los senderos que comunicaban al antiguo Imperio Inca, que a la vez usaron las vías terrestres que los originarios ya habían utilizado durante siglos.  De esta manera, en los albores de la colonización en el siglo XVII, se continuó con la construcción de un camino motivado por la necesidad de alcanzar el Océano Atlántico para abastecer a los habitantes de Buenos Aires y, a su paso, al resto de las poblaciones.

Los porteños tenían los ojos puestos en el Alto Perú, porque desde allí llegaban las provisiones y ordenanzas virreinales, las expediciones y las mercaderías de España. Luego de la creación del Virreinato del Río de La Plata en 1776 con capital en Buenos Aires como puerto comercial habilitado, quedó conformada la principal vía de comunicación, transporte y comercio de la época colonial al conectar la capital virreinal con el rico mercado del Alto Perú (hoy Bolivia), convirtiéndose en un eje de integración e intercambio regional, aglutinando no solamente la actividad comercial y productiva, sino también la cultural.

Trapiche Azucarero

De igual manera, y en sentido inverso, los productos que llegaban por mar al puerto de Buenos Aires se expandían luego por Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy, Salta y, por caminos complementarios, por La Rioja y Catamarca. 

Es así como a la vera del camino prosperaron, postas,  asentamientos y poblaciones.  Durante siglos nativos, conquistadores y ejércitos independentistas dejaron sus huellas en él. Desde entonces el Camino Real,  vio pasar a la mayoría de las tropas que actuaron en la independencia y luchas intestinas; a los servicios de correo y mensajería que mantenían informadas a las autoridades y habitantes; como así también a muchas de las personalidades de esa época, tales como, militares, políticos, diplomáticos, científicos y habitantes comunes que tenían la necesidad de desplazarse entre las distintas poblaciones. 

Los largos e interminables viajes que se realizaron por el camino al Alto Perú, trajeron la presencia de “postas”, que aseguraban el descanso de los viajeros y de los chasquis, la provisión de agua y comida y de un lugar donde dormir, como así también el recambio de transporte. Era común en esa época, que las postas estuvieran situadas a unas 4 o 5 leguas unas de otras, a fin de no forzar los caballos, bueyes y mulas utilizadas en las carretas, diligencias y otros carruajes. 

Varios son los libros escritos por viajeros que lo transitaron, relatando las peripecias que tuvieron que sortear en los distintos trayectos.  Hay tramos del Camino Real que han desaparecido, otras partes aparecen intransitables, otros que aún están en proceso de relevamiento y otros caminos secundarios que atraviesan los campos. El desarrollo de los caminos coloniales debe pensarse acompañando el proceso de ocupación de la tierra, y está vinculado a la entrega de las mercedes de tierras que, para el caso del territorio de Catamarca, fueron concedidas en su mayoría anteriormente a la fundación de la ciudad de San Fernando (1683).

El Camino Real, como ya se dijo,  fue la principal vía de comunicación, transporte y  comercio de la época colonial. Fue el eje de  integración e intercambio regional, que conectaba el puerto de Buenos Aires, que era la Capital Virreinal, con el mercado del Alto Perú. En nuestra provincia, atravesaba los departamentos de Capayán, Valle Viejo Fray Mamerto Esquiú y Paclín.

Por este camino transitaron los nativos, los conquistadores y los hombres del arado; a su vera se levantaron templos, se sembraron tierras, surgieron postas, lugares de abastecimiento y pueblos. También pasaron los ejércitos de la Patria que lucharon por la independencia argentina y nos dieron la libertad. Fue la vía de comunicación de la libertad y el progreso. 

Por este camino también transitaron los soldados que lucharon por la Independencia Argentina y nos dieron la libertad, por aquí circularon las carretas transportando la enorme contribución de la provincia de Catamarca para los ejércitos patriotas consistente en pasas de higo, agua ardiente, harina, pólvora, telas, dinero, mulas y caballos. Por este camino pasaron los congresales catamarqueños que en 1816 firmaron el Acta de la Independencia.

Este camino fundacional, conoce también los aspectos negativos de nuestra sociedad, entre ellos, la venta de esclavos en la Plaza de Piedra Blanca y la lucha entre hermanos: aquí se derramó sangre unitaria y sangre federal. Este camino conoce las atrocidades del siglo XIX, cuando el degüello y los fusilamientos eran moneda corriente. Juan Manuel de Rosas, para castigar a los pueblos que habían formado la opositora Liga del Norte, envió un poderoso ejército al frente de Mariano Maza.

Una de esas columnas ingresó por el “Camino Real” comandadas por Facundo y Benigno Segura, en aquel sangriento Octubre de 1841, dejando  hombres muertos que defendieron la ciudad, entre ellos unos días después, la del gobernador José Cubas. Años después, en este camino, nuestro líder federal, el caudillo Felipe Varela, se enfrentó a las tropas unitarias el 31 de Marzo de 1863 en la célebre Batalla de “La Callecita”, cuyas fuerzas federales fueron vencidas por el comandante de armas de la provincia Víctor Maubecín.

El Camino Real, también sabe de producción y cultura. A sus márgenes nacieron hombres y mujeres, que luego fueron sacerdotes, gobernadores, legisladores, poetas, escritores, artesanos, músicos, maestros, que realizaron su importante contribución en la organización del Estado Argentino  y a la provincia.

El tramo identificado en territorio catamarqueño ingresaba a la provincia por el departamento Capayán, pasaba por Valle Viejo, llamado en ese momento, Curato Rectoral, ingresaba al actual Fray Mamerto Esquiú, en ese tiempo Curato de Piedra Blanca, continuando por la Cuesta del Cura o de la Bajada, en el Departamento de Paclín, desde donde se adentraba a la provincia de Tucumán.

Quizás el tramo más visible del Camino Real en nuestra provincia sea el que se encuentra emplazado en el departamento Fray Mamerto Esquiú.

En su traza se destaca la presencia de construcciones que fueron testigo de los diferentes momentos transcurridos a lo largo de su historia, muchos de ellos son Monumentos Históricos Provinciales y Nacionales, otros lugares que fueron testigos de momentos de la historia provincial, de la vida cotidiana de los lugareños, como el Polvorín, donde Félix Pla fabricaba la pólvora para abastecer al Ejercito del Norte en las guerras de la Independencia,  el Molino Harinero, el Trapiche Azucarero, donde el Obispo Colombres inicio la industria azucarera Argentina, el Hospicio, los estanques, la escuela de primeras letras, casonas y capillas, sin olvidar la Casa Natal de Fray Mamerto Esquiú, quien fuera beatificado hace un poco más de un mes, constituyéndose en el primer Beato catamarqueño. Este tramo, cuenta además con vegetación autóctona de gran valor paisajístico: constituyendo el refugio de Vida Silvestre “La Merced de Allpatauca” primera área protegida que preserva ambientes del Chaco Árido y Serrano de la Provincia de Catamarca.

No menos importante, es el tramo de Camino correspondiente al Departamento Valle Viejo, por donde llegaron los primeros devotos de la Virgen del Valle. Su origen está directamente unido al hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle. Podemos  mencionar al vizcaíno Don Manuel de Salazar, uno de los primeros pobladores del Valle, más precisamente de Valle Viejo y benemérito sacristán de la Virgen del Valle, quien rescató de la gruta de Choya la imagen y la trasladó a su vivienda ubicada en la Población del Valle (hoy San Isidro), dando inicio a la devoción Mariana. Fue por este camino que llegaron los primeros devotos de la Virgen del Valle a inicios del siglo XVII, posibilitando el tránsito de peregrinos que confluían de distintas ciudades vecinas a venerar a la Virgen, varios años antes que se funde la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.

En las proximidades de este camino los padres de la Compañía de Jesús, tuvieron sus haciendas de Santa Rosa y el Desmonte, propiedades que años más tarde pasaron a la Familia de Olmos de Aguilera, diputado de Catamarca ante la Junta de Gobierno de 1810.

 El Camino Real tiene en su memoria la Historia de la Patria y también de  nuestra Provincia.  Recorrerlo es introducirnos en los tiempos fundacionales de la patria y de la provincia. Transitarlo nos permite conocer nuestro pasado y reafirmar nuestra identidad. La recuperación del sentido histórico del antiguo Camino Real,  pone su objetivo en los pueblos, sus costumbres y las vidas que han quedado invisibilizadas con el desarrollo y la modernidad. Hoy es tiempo de recuperar el patrimonio que tenemos desde una práctica responsable y respetuosa, que promueva la interacción y comunicación, con posibilidades de mejorar la calidad de vida de su gente facilitando inclusive, más allá de su preservación, su desarrollo turístico como ruta integrada.

Los itinerarios culturales representan un cambio cualitativo de la noción de conservación del patrimonio. Poco a poco se ha ido ampliando la noción de monumento en su consideración como obra aislada de su contexto, e introduciendo la de centros, barrios, poblados históricos, y paisaje cultural como categorías patrimoniales.

La consideración de los itinerarios culturales como un nuevo concepto o categoría patrimonial no se opone a ninguna de las categorías ya establecidas. Antes bien, las reconoce y ensalza, ampliando su significado dentro de un marco más integrador, simplemente las interrelaciona dentro de una perspectiva de mayor comprensión histórica.

La definición de los itinerarios culturales tiene su origen, con la inscripción del Camino de Santiago, como Patrimonio Mundial en el año 1993. En la Conferencia Internacional de Rutas como Patrimonio Cultural, organizada por el ICOMOS realizada en Madrid en 1994,  donde además de crearse el Comité Internacional de Itinerarios Culturales, se da la siguiente definición desde el punto de vista conceptual: Un itinerario cultural es una vía de comunicación terrestre, acuática, mixta o de otra naturaleza, físicamente determinada y caracterizada por tener su propia y específica dinámica y funcionalidad histórica.

En el caso del Camino Real muchos de sus componentes ya han sido declarados de interés histórico por leyes nacionales o provinciales. La declaración de itinerario cultural nos brinda la oportunidad de revalorizarlos entendiendo a cada una de ellos como elementos interrelacionados que tuvieron efectos dinamizadores de la sociedad, de esta manera son considerados en su dimensión viva, como pilares de desarrollo integral y sostenible.

En la actualidad rigen políticas de carácter cultural, turístico y económico que, a través de estrategias e inversiones tanto públicas como privadas, apuestan a recuperar el valor patrimonial y simbólico de dicha infraestructura, como así también la riqueza cultural y arquitectónica dispuesta a lo largo de toda su extensión. Responde esto, a una valoración social del patrimonio local y del legado cultural, que sin este proceso de recuperación, protección y difusión se perdería definitivamente.

Como bien mencionamos, la senda histórica del Camino Real deja su huella sobre el Valle Central de Catamarca, atravesando los actuales departamentos de Capayán, Valle Viejo, Fray Mamerto Esquiú y Paclín, cuyo recorrido es valorado como un elemento patrimonial de escala territorial  conformando un conjunto interpretativo que permite descubrir por intermedio de una fantástica experiencia, la conversión del patrimonio tangible e intangible en un Itinerario Cultural y como consecuencia, un bien cultural y un potencial elemento de desarrollo local.

El Turismo Cultural, es una realidad y una herramienta de competitividad, crecimiento y desarrollo económico, social y cultural, con gran potencial para la generación de empleo sostenible en el lugar, y en relación con la meta establecida por el Objetivo N.º 8 de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU, encaminada a promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos.

Señoras y señores diputados, señora Presidenta, desde el gobierno de la Provincia, así como desde los municipios integrantes de la traza del antiguo camino real, se viene trabajando en su preservación y conservación, buscando asegurar su personalidad, el rescate de su historia y la fijación de rasgos que forman parte de su identidad. Este proyecto pretende brindar las herramientas normativas para colaborar y fortalecer con las políticas públicas en materia de preservación del patrimonio cultural, para su resguardo y valorización. Y acompañar al organismo de aplicación y a los municipios que integran este itinerario, en las acciones comunes y particulares, que implementen.

Natalia Ponferrada presencial

Hoy el camino real es recorrido por aficionados del trekking, del ciclismo, de las caminatas, con fines deportivos o simplemente por esparcimiento y disfrute, y en la mayoría de los casos lo hacen sin el conocimiento de donde circular o que es esta o aquella construcción. Con este proyecto aportamos no solo a las políticas sino a acciones concretas de información y mejoras del lugar”. 

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