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Piel deshidratada: cómo reconocerla (y también recuperarla)

Grasas, mixtas o secas... Cualquier tipo de piel puede sufrir deshidratación, porque entre el estrés, el cambio climático y una rutina (a veces) demasiado astringente, la dermis se pone a prueba. ¿Cómo saber si la tuya está deshidratada y remediar esta molestisa?.

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Pérdida de luminosidad, manchas, piel tirante, descamación... Sabemos que todos estos pequeños inconvenientes pueden ocurrir de vez en cuando. Pero cuando esta sensación de malestar se repite con frecuencia es porque la epidermis está sufriendo deshidratación. Traducción: la piel pierde agua y su barrera hidrolipídica (película compuesta por sustancias grasas que constituye un escudo natural contra las agresiones) se ve alterada por la polución o por tratamientos a veces demasiado astringentes. Pero no te asustes, este cambio es temporal, no perdura en el tiempo y no provoca daños visibles en la piel…. (siempre y cuando adoptes una rutina de cuidados específicos).

Pero, ¿cómo saber si la piel está deshidratada o seca?

Los dos se confunden a menudo y, sin embargo, son muy diferentes. Y por una buena razón, la piel seca se refiere a un tipo de piel, como la piel grasa o mixta, por ejemplo, mientras que la piel deshidratada es un estado temporal de la epidermis que puede afectar a cualquier tipo de piel. Frío, sol, estrés... Son muchos los factores externos que pueden hacer que nuestra piel tenga sed. Porque la piel deshidratada carece de agua, a diferencia de la piel seca, que carece de grasa, es decir, de sebo.

¿Cómo saber cuál es cuál? Parecería que una pequeña prueba de unos pocos segundos permite diagnosticar una misma el problema epidérmico: simplemente pellizcando ligeramente la piel del dorso de su mano, tirándo de ella y soltándola. Si hay deshidratación, tarda unos segundos antes de volver a su posición inicial. Si está perfectamente hidratada, recupera su posición al instante. Según las estaciones e incluso durante el mismo mes, nuestra epidermis evoluciona. Así, muy bien podemos tener una piel más seca en invierno.

¿Cómo reparar una epidermis deshidratada?

Con sueros para restaurar la barrera hidrolipídica. Lo primero que hay que entender es que una barrera hidrolipídica seca necesita agua y no grasa. Entonces, dejemos de lado las cremas dedicadas a las pieles secas, muchas veces demasiado ricas y "pesadas", y lo apostamos todo a los sérums hidratantes. Regenerantes, redensificantes, potenciadores de la luminosidad... Con su textura fina y alta concentración de principios activos, son perfectos para mimar la epidermis sin dejar una película grasa.

Con un ritual de limpieza adaptado. Encontrar una piel flexible y cómoda comienza con un buen ritual de limpieza. Por eso, optemos por un aceite desmaquillante (preferiblemente no mineral), ideal para eliminar con suavidad las impurezas acumuladas en la superficie de la piel durante el día. Una o dos veces por semana, habrá que potenciar la luminosidad y renovar la primera capa de la piel, con una exfoliación enzimática, cuyo objetivo es alisar la epidermis y optimizar la eficacia de los tratamientos. Resultado: al cabo de unas semanas, la barrera cutánea se rellena y vuelve a cumplir su función de regulador de la hidratación.

Con acido hialurónico para aumentar la elasticidad de la piel.. Conocido por sus propiedades hidratantes y rellenadoras, el ácido hialurónico actúa como una auténtica esponja capaz de captar mil veces su peso en agua. Ultra eficaz para potenciar la elasticidad y la hidratación de la piel sin riesgo de aparición de imperfecciones, por lo que es ideal para pieles apagadas y deshidratadas.

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