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Fiesta de alto vuelo en la quinta noche del Poncho

Las noches de la Fiesta Nacional e Internacional avanzan, y la quinta luna tuvo como característica el clima festivalero que generaron las propuestas musicales del riojano Sergio Galleguillo y el salteño El Indio Lucio Rojas.

Música
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Las noches de la 51° edición de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho avanzan y la quinta luna tuvo como característica el clima festivalero que generaron las propuestas musicales d el riojano Sergio Galleguillo y el salteño El Indio Lucio Rojas, cuyas actuaciones ya se han transformado en un claro sinónimo de fiesta para el público catamarqueño.

El reconocido músico de La Rioja se ha convertido, a través del paso de los años, en una figura infaltable en el mayor festival folclórico de Catamarca a partir de la puesta en escena de un espectáculo que se nutre y tiene su esencia en la tradicional chaya. Está claro que para esa altura de la noche no faltó quien cantara sus canciones y que los pasillos del salón principal se llenaron de gente bailando, incluso hasta arriba del escenario. “Queríamos volver a este festival, que tanto bien nos hace. Solo le pido que lo cuiden y que siga creciendo como hasta ahora…”, expresó minutos antes de subir al escenario ese cantor popular al que todos identifican en el ambiente folclórico como el “Gallo” y dejando en evidencia su eterno amor por el Poncho.

Niña Chay y Para Los Ojos más Bellos fueron sólo algunas de las clásicas composiciones que interpretó, acompañado por una renovada banda conformada por destacados artistas locales. Caminó, saltó y cantó por todo el escenario. Para cerrar su repertorio eligió El Camión de Germán, recibiendo la ovación que se merecía.

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La cálida noche del martes 19 ofreció, también, un sentimiento festivalero a partir de las clásicas chacareras con olor a patio de tierra que siempre tiene para convidar Lucio “El Indio” Rojas, generando que esas ganas de bailar del público no cesaran en ningún momento. Acompañado por su hermano Alfredo y el notable bandoneonista catamarqueño Antonio Serrano, el cantor oriundo del Chaco salteño y Consagración de Cosquín en 2019 aportó su talento y la fuerza de su voz para cautivar, una vez más, a la gente, manteniendo vigente ese mensaje de unión y defensa de la cultura nativa. Escucharlo es compartir canciones muy queridas que tienen que ver con la manifiesta identidad de su canto. Es como caminar a su lado por aquella greda fresca del pasado, entender de dónde vienen sus raíces y cantarle al algarrobo o al mistol. En otras palabras, es mirar a los ojos de los pueblos originarios. Yo Soy el Indio fue la canción con la que abrió su actuación e inmediatamente entabló una conexión instantánea con la gente. Jurabas Tú y Nunca es Tarde conformaron también parte de un repertorio diseñado casi en un formato de peña, que le permite hacer lo que mejor le gusta: cantar.

Los exponentes de la música local también supieron aportar su talento en una noche muy especial del Poncho. Y así, lo demostró Alico Espilocín, ese cantor catucho que siempre le canta a su tierra y mantiene inalterable un sentimiento con profunda raíz folclórica. En esta ocasión, presentó “Que los niños vuelvan a cantar”, apelando a canciones que lo identifican con su niñez como Que Vengan los Chicos y Será lluvia, para despedirse con “Que canten los niños”, aquel clásico que atravesó a una generación a través de la voz de José Luis Perales.

La presencia femenina en el Escenario Mayor estuvo a cargo de la exquisita voz de Lorena Loy Carrizo, cantautora de Mutquín que va construyendo un nombre propio y comienza a transformarse -a través de sus diferentes composiciones- en una referente del folclore y la música popular de Catamarca. Mi Verdad y Vuelve dejaron en evidencia su pasión y talento musical.

El dúo conformado por Nelson Villagra y el eximio bandoneonista Omar Barrionuevo aportó experiencia en su clásico repertorio estructurado en el cancionero autóctono; mientras que ç Roxana Castro volvió a decir presente en el escenario mayor del festival con su particular propuesta basada en stand up.

El sobresaliente proyecto musical de Carafea le permitió al público comenzó a transitar el último tramo de la noche. Con canciones que la gente ya adoptó como propias, demostraron que se trata de una expresión artística que mantiene su esencia y que tiene muy en claro su horizonte musical. Con la voz de Rafael Salas y el aporte de Pablo Reinoso, Enzo Zelarayán, Luis Bazán y Chino Décima, renovaron un show en el que reflejaron su particular sello, ese que genera que la gente no dude un instante en bailar y revolear sus pañuelos al aire.

En paralelo, los conjuntos de La Triada y Las Voces del Viento cumplieron con sus propuestas musicales y confirmaron, una vez más, porque ya cuentan con un nombre propio en el cancionero popular de Catamarca. Zambas, huaynos y chacareras se conjugaron para poner en escena un especial clima de fiesta.

También brindaron su aporte a una noche particular de Poncho la Banda de Música de la Policía de Catamarca y el Ballet Piriqui Pérez, que fiel a su estilo aportó color con sus clásicas danzas nativas. A ellos se sumaron las delegaciones de Capayán y de Belén (más precisamente con expresiones folclóricas que propias de las jurisdicciones de la cabecera departamental, Londres y la Puerta de San José. Una noche tan intensa como festivalera, de esas que sólo ofrece la Fiesta Nacional del Poncho.

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