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Vampiros energéticos: ¿qué son y cómo evitarlos?

Más común de lo que se cree, generan un desgaste emocional en el entorno. ¿Se puede lograr que no nos manipulen? Palabra de especialistas.

Consejos
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Son como una topadora que arrasa con todo lo que encuentra en su camino. Cansancio, inseguridad y desgano es lo que generan en sus víctimas. Se manifiesta tanto en la pareja, el trabajo, el entorno familiar y hasta en el círculo de amistades. Por eso, es importante rodearse de individuos que apoyen y hagan sentir seguro al otro. Lo positivo atrae lo positivo, y esto se aplica en todos los ámbitos. ¿Me da o me saca energía?, ¿cómo me siento después de compartir una charla telefónica? Identificar este tipo de emociones es lo que ayudará a entender que hay personas a las que se puede considerar como vampiros energéticos.

Perfiles que nos contagian sus maneras negativas hasta el extremo de drenar las nuestras dejándonos agotadas, con dolor de cabeza y con desánimo. Está científicamente comprobado que esto existe y que cuando sucede tiene un gran impacto en nuestro cerebro. Es que cuando conectamos con alguien, creando vínculos significativos, se libera oxitocina. En cambio, en un ambiente incómodo, cortisol, la hormona del estrés. De este modo nos empezamos a sentir amenazadas.

AMOR TÓXICO

En las relaciones de pareja suelen surgir complicaciones, hasta tal punto que se suelen volver tóxicas. Es decir, que al menos uno de sus integrantes tiene actitudes que afectan de manera negativa a la otra parte, y no estamos hablando de maltrato físico sino psicológico. El amor muchas veces puede obnubilarnos y no permitir que seamos objetivos haciendo que determinadas actitudes parezcan normales cuando no lo son. Se da una distribución de poder, toma de decisiones y surgen necesidades. El problema es cuando la manipulación emocional llega al extremo de obtener lo que quieren sin importarle el otro. Esto generalmente está asociado a personas con baja autoestima que buscan una aprobación constante para sentir que están de su lado.

La sobreprotección también suele ser común cuando se está en pareja con estos manipuladores emocionales que convierten la relación en tóxica, ya que consumen la energía y le van sacando las ganas de todo por la búsqueda de esa validación constante. Y como muchas veces es algo que se deja pasar, se empieza a depender emocionalmente generando una relación enfermiza.

La dependencia es algo muy negativo en una pareja y su precio muy peligroso. ¿Vale la pena seguir? Lo más probable es que no, pero la verdad es que puede tener solución. “Si no estoy conectando con mi propia pareja, se requiere un tratamiento específico con un profesional. Siempre hay un factor común a todas estas posibilidades que pueden lograr destrabar aquello que se encuentra en conflicto: el diálogo”, explica el psicólogo Guido Castiella.

En muchos casos cuando hay algo que no conecta, un cortocircuito, es porque lo que está sucediendo es un agujero en el lenguaje. “Algo que no está pudiéndose expresar. Ese factor común considero que es tanto el problema como la solución. Poner en palabras es, tal vez, lo más difícil que puede proponérsele a un ser humano. Pero al atravesar esa barrera, y no hablar, sino decir, sin duda alguna genera un efecto aliviador. No siempre es sencillo decirle al otro aquello que me molesta -remarca el especialista- para poder entablar un diálogo constructivo. En ocasiones es preciso para eso ponerlo en palabras en primer lugar con algún especialista, un terapeuta, un psicólogo, que pueda guiar al paciente en el camino de la expresión de lo no dicho, y de un rumbo constructivo en dicho alivio de malestar”.

SIN VUELTAS

¡Cuidado! Los vampiros energéticos a veces son parte de la familia o amigos íntimos, de los que no se toma conciencia del desgaste que pueden producir. “Es posible que sea complicado darnos cuenta del daño que nos están haciendo personas que nos rodean. La perfección humana no existe, y si de alguna manera somos de esta forma y no de otra, es porque crecimos en un determinado ámbito, ya sea familiar, escolar, de amistades, o cualquier grupo humano que nos haya acompañado en el proceso de crecimiento”, describe Castiella. De todas maneras, no siempre lo negativo en nuestras vidas nos perjudica. “La salud mental es entre otras cosas `hacer con las heridas’; es decir, construir a partir de las carencias, de los agujeros, del equívoco del otro que alguna vez nos marcó. Con lo cual, puede resultar complicado, y en muchos casos es muy común, durante mucho tiempo no advertir que quien nos rodea es alguien negativo para nosotros.

Es importante en ese caso escuchar si alguien lo nota, aplicar la receptividad y la buena voluntad para oír algún consejo, y en cualquier caso asistir a un terapeuta para hacerse cargo del agujero que el otro dejó en mí, del daño que nos hicieron, para salir de la postura de la queja que no construye, para hacer algo con ella que sea sanador para nuestras vidas”, puntualiza el especialista.

De alguna manera, todos estamos siempre rodeados de gente negativa, pero también depende de cada uno ver qué hacemos para darle una solución o al menos afrontar la situación.

¿MITO O REALIDAD?

El coach ontológico y organizacional y diseñador Mariano Toledo nos da una mirada completamente distinta. “Los vampiros energéticos existen; podés tener un amigo con el que hablás, te cuenta siempre sus problemas y al finalizar la llamada te sentís cansada porque no te preguntó ni cómo estabas. Pero creo que cada una es responsable de su mundo emocional. Si ves que te consume energía de tus emociones, vos formás parte de eso también. Hay algo que está pasando que las deja drenar hacia esa persona. Voy por una distinción que tiene que ver con soy víctima de lo que me pasa o soy protagonista, y me hago cargo de esa situación que me está debilitando”, sostiene. Y afirma que la gente con energías cruzadas en general se debe a que está relacionada con los juicios que nosotros hacemos sobre ella, siendo estos no más que opiniones. Porque los vampiros energéticos existen, pero es responsabilidad nuestra quedarnos en esos espacios de desequilibrio”, remarca Toledo. Es que a veces la energía no es compatible con el otro, y esto no significa que sea vampiro emocional, es simplemente gente con la que no nos llevamos y sobre la que no debemos opinar. Además, todos en algún momento podemos serlo cuando nos vemos rodeados de situaciones complicadas y nos cuesta encontrar la salida. La temporalidad también tiene que ser un factor a tomar en cuenta porque como seres humanos no somos siempre iguales.

LA OTRA MIRADA

Desde nuestros ancestros, para incrementar la posibilidad de supervivencia formamos grupos estableciendo un contacto no solo positivo sino necesario; por eso, desde su perspectiva de coach, Toledo afirma que alejarse no es siempre la mejor opción. “Cuando estamos con una persona o en un grupo pero no nos aportan nada constructivo, nos provocan un desbalance energético y uno puede elegir alejarse; el tema está cuando hay un lazo afectivo. Entonces aparece otra alternativa, la de quedarse. Porque más allá de que no nos llevemos bien, como seres humanos, somos mamíferos, vivimos en manada y somos relacionales. Si ante la menor discrepancia nos separamos no es lo ideal, porque hablar sobre mala energía está muy instalado pero a veces no somos objetivos. Cuando conectamos con alguien, tenemos la presunción de que observamos el mundo de la misma manera, pero cuando encontramos una persona que tiene un punto de vista diferente intentamos convencerla de que debería coincidir con el nuestro y eso es una ilusión. Hay tantas interpretaciones de la realidad como personas que la interpretan. Convencer al otro de que opine igual a mí es una tarea infructuosa y frustrante. En cambio, si no la convenzo puedo alejarme o me queda el camino de la aceptación y de validarlo como un legítimo otro. Que opina distinto, que ve las cosas diferentes. Y eso tiene que ver con aprender a vivir con la diversidad y en la aceptación. Si yo me alejo, lo estoy anulando, abandono cualquier posibilidad de conectarme aunque sea desde miradas distintas. Nos estamos cerrando y nos perdemos la oportunidad de aprender de otras miradas”, concluye.

DESGASTE EMOCIONAL

También puede pasar que elegimos quedarnos, dialogar pero tal vez no es suficiente, y las relaciones ya sean con una pareja, familiar o amigo, no funcionan. “Cuando uno se topa con gente a la cual se le atribuye una energía determinada, puede ser bueno tomar lo que se llama distancia óptima. Esto nos permite disociar ese clima entre uno y esa persona. La idea es no sentir el impacto del malestar del otro. Algunos lo llaman egoísmo sano, que es cuando por pensar en uno mismo se toma distancia, pero en realidad es lo que nos sirve como defensa en la vida para sobrellevar situaciones adversas. Uno puede querer ayudar a la otra persona pero se ve arrastrado por ese malestar”, afirma Soledad Ladrón de Guevara, especialista en salud mental.

Donald Winnicott, autor inglés, pediatra y psicoanalista post freudiano, decía que la salud mental se ganaba cuando uno podía estar solo estando acompañado. Es decir, cuando se puede estar con otros pero seguir pensando individualmente, soñando, proyectando, más allá de la conexión que tengamos con esa persona. “Enfocarnos en nuestros proyectos es algo que de alguna manera le pone límite al otro. Hay que seguir adelante, pedir poco reconocimiento, aprobación a los demás para hacer lo que queremos. La sociedad está muy acostumbrada a estar atenta al qué dirán, a lo que los demás opinan sobre el curso que queremos tomar en la vida. Y es importante seguir haciendo planes más allá de lo que nos digan; está bueno escuchar menos afuera y más hacia adentro”, aconseja Ladrón de Guevara.

Es fundamental ser conscientes de que existen vampiros y manipuladores. Pero primero debemos ver qué es lo que está pasando con esa otra persona. Si vale la pena o no dialogar para solucionarlo. De lo contrario, la otra opción será alejarnos por nuestro propio bien. Siempre priorizándonos y poniéndonos primeros.

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