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Instapoetas: el fenómeno literario que es furor

Las redes sociales como espacio de expresión literaria siguen creciendo. Son muchas las voces que se hacen escuchar con sus poemas, pero en el inmenso universo de Instagram.

Literatura
poemas

Como bien lo indica el término, la instapoesía encuentra en las redes, especialmente en Instagram, un lugar más de expresión, no el único, porque la mayoría de las escritoras y los escritores detrás de este furor publican libros, dictan charlas o estampan su arte en las calles. La plataforma hacia la masividad, con trampolín incluido, la encontraron a partir de compartir palabras que los conecta al instante con sus lectores/seguidores.

El boom de este tipo de poesía inmediata, aunque no por eso poco elaborada ni mucho menos profunda, ya lleva varios años y es mundial. Como sucede con todo en lo que se posa la gran lupa de las redes e internet, además de los seguidores aumentó también el interés de las generaciones más jóvenes en la poesía en general, que se ve reflejado en el incremento en las ventas de libros y en los ámbitos de reunión en torno de este género literario.

Una de las características del éxito de las y los instapoetas, sin lugar a dudas, es el retrato de temas actuales, cercanos y mundanos como el amor, la diversidad, el racismo, el feminismo, la salud mental, la libertad y el medio ambiente. La gran mayoría está atravesando sus 30 y todos tienen publicados libros, algunos antes y otros después de su masividad en Instagram, que extienden su mensaje más allá de la web.

AL ALCANCE DEL MUNDO

Elvira Sastre (@elvirasastre) y Rupi Kaur (@rupikaur_) abrieron de alguna manera las puertas del fenómeno y las atravesaron exponencialmente, para llegar más lejos. Elvira nació en Segovia, España, hace 30 años. Es escritora, filóloga y traductora. Su primer poema lo escribió a los 12, después empezó un blog que todavía mantiene y ya lleva publicados ocho libros. Tiene 585.000 seguidores en Instagram, varios premios literarios en su haber y convive con la diabetes tipo 1. Piensa que la poesía es como un rapto; por eso, sus textos son viscerales y directos, y la acercan a toda velocidad a las cientos de personas que agotan entradas cada vez que se presenta a leer en los países que va visitando.

Rupi Kaur es poeta, ilustradora y actriz canadiense de origen indio. Tiene 29 años, comenzó a publicar en Tumblr y algunas de sus marcas son que escribe todo en minúscula, como signo ortográfico solo utiliza el punto (para honrar el alfabeto gurmují, presente en sus raíces) y sus palabras van acompañadas por ilustraciones muy sencillas pero sumamente expresivas. Tiene 4,5 millones de seguidores en Instagram, red social en la que postea desde 2014. Su primer libro, Milk and Honey (Leche y Miel), vendió más de 2,5 millones de ejemplares y estuvo en la lista de los best sellers del New York Times por 77 semanas.

Claro que hay muchísimos más nombres acrecentando el furor en las redes sociales, como Sara Bueno, Juan Solá y Noelia Bohdan, escritora plástica detrás de Parafinas Doradas.

NOELIA BOHDAN: @parafinasdoradas, 56,6 k seguidores, 38 años, San Bernardo, provincia de Buenos Aires

Su ilusión cuando llegó de la costa a la gran ciudad era publicar. Desde chica escribía pequeños cuentos en cuadernos y armaba su propia revista. Un día fue a una de las librerías más grandes de Buenos Aires y, abrumada por la inmensidad de títulos, pensó: “Si alguien quisiera comprar aquí mi libro, va a tener que buscar entre miles. Va a tener que elegir justo ese, abrirlo, encontrar algo que le guste para comprarlo. Entonces dije: ¿y si hago al revés?, ¿y si intento que las palabras encuentren a las personas? Así fue que empecé a insertar mi literatura en la sociedad de otra forma”, recuerda Noe.

En su casa encontró un aerosol, jamás había usado uno, y en una madera gigante escribió una frase, que más tarde se convertiría en una de las más conocidas e incluso muchas personas se la tatuaron: “El amor es todo menos duda”. Eran los inicios de Instagram; ella ni siquiera tenía una cuenta, pero una amiga le avisó que alguien que ella conocía había subido una foto de la madera con la frase. Se dio cuenta de que la cosa venía por ahí, siguió pintando hasta que llegó a su vida el famoso aerosol rosa flúo con el que intervino muchísimas paredes.

Las frases de esta escritora plástica, como ella misma se define porque no se queda solamente con las palabras, crudas, sino que les agrega color, textura, forma, están en todas partes: desde un colchón o una heladera en plena calle hasta en Berlín o Barcelona; desde un refugio en Bariloche, donde pintó: “Ya estudiamos historia, ahora es momento de hacerla”, o la frase “Seamos la valentía del amor” en Humahuaca, hasta un patio de comidas en el límite entre Caballito y Flores, o en los shoppings de la ciudad. Para Noe, en algún punto Instagram es como la calle, porque lo que la gente ve lo comparte ahí para que otros lo vean al mismo tiempo. Confiesa que la red social le abrió puertas a lugares donde nunca pensó llegar. “Lo que sucede es muy loco, porque lo que te trae es el feedback de las personas. No solo tuve la felicidad de hacer una obra sino de poder saber qué le pasó a alguien con eso”, señala. Ella habla de la reversión de las redes sociales, la utilización de una frase por ejemplo para una lucha como #NiUnaMenos, para una interpretación astrológica, para que alguien indirectamente le diga algo a otro.

Cada lugar que le ofrecen para pintar lo siente como una conquista. Sus seguidoras son feminidades de hasta 35 años, pero también miles que conectan con sus mensajes más allá del género, la orientación sexual o la edad, porque los temas que la inspiran son universales. Su llegada es tan grande que, aunque ya se salió del fucsia típico y a veces algún mural puede no estar firmado, las personas reconocen sus letras y saben inmediatamente que esa frase es, sin dudas, de Parafinas Doradas.

JUAN SOLA, @juansolaok, 195 k seguidores, 33 años, Resistencia, Chaco

Si bien mucha gente es un poco reticente a ver a Instagram como una plataforma para el discurso poético, Juan cree que esta red social tiene mucho que ofrecer, en especial por el formato, que da la posibilidad de escribir pequeños segmentos o fragmentos. Esta cuestión, un tanto visual y acotada que se da en cada posteo, le dio un gran impulso a la poesía, sobre todo en los últimos años.

“Es un lenguaje en sí mismo, que por ahí no necesita apoyarse en las redes para existir, pero sí se vale de ellas”, opina. Empezó a escribir desde muy chico, con solo 6 años. Su camino fue de la publicación a las redes, inverso a muchos poetas jóvenes que primero encuentran su espacio en internet y con el aumento de seguidores trascienden al papel. Cuando cumplió 10, publicó su primer volumen de cuentos después de ganar un premio en un concurso que organizaba la Sedronar y un segundo libro apareció recién 15 años después. Y aunque la poesía siempre estuvo presente en su trabajo, la intención de publicar sus poemas apareció recién en 2019 por la inspiración de su amiga Maru Leone (@atte.maruleone, parte de este fenómeno con 323.000 seguidores y cuatro libros en su haber), quien le decía que tenía que probar por ahí. Así salió Esquelas, el título que dio inicio a la colección de poesía subversiva de la editorial Sudestada, donde además publicaron sus poemas Fabiana Cantilo, Inés Estévez y Thelma Fardin.

Como muchos, su contacto con el espacio virtual de difusión fue en un blog que aún existe. Luego pasó a las redes y de allí una vez más a lo físico, a sus cuadernos, confiesa. Los temas que lo inspiran tienen que ver con la justicia social, las formas más urgentes que tiene el amor más allá de lo romántico. Le interesa trabajar los vínculos humanos en todos sus aspectos y espectros. “Un día me preguntaron: si hay un barco hundiéndose y adentro hay un cuento, un ensayo y un poema, a quién salvás. Y yo respondí: ¡al cuento, porque la poesía se salva sola!”. Disfruta la posibilidad del intercambio con las personas, y que escribir no sea solo un ejercicio de hablar, sino también de escuchar.

SARA BUENO HORMIGO, @sarabuho, 427 k seguidores, 31 años, Cádiz, España

Empezó a escribir poemas, de manera más consciente, a los 13 años, pero desde que existe internet, Sara Búho (por la contracción de las primeras sílabas de sus apellidos) siempre buscó espacios donde compartir sus textos, relatos y fotografías. Pasó por Fotolog, MySpace, Blogspot, Twitter, y finalmente encontró en Instagram ese lugar perfecto de unión entre lo que escribía y sus seguidores. “Me leen personas de edades diferentes y con ocupaciones muy distintas. Ultimamente he podido observar y me han comentado que tengo muchas lectoras que son maestras y también psicólogas. En ambos casos utilizan mi obra en el desarrollo diario de sus profesiones. Me gusta cuando la poesía ayuda a sanar”, expresa.

Con un título en Derecho y un máster en Marketing Digital, a partir de 2012 sus versos alcanzaron alta repercusión y, como consecuencia de la afluencia de lectores en su blog, grandes y pequeñas editoriales se pusieron en contacto con ella para publicar. Aunque los propios seguidores fueron los que lo pidieron durante varios años, y por más que fuera el escalón que le seguía a su éxito en redes, le tomó un tiempo animarse a dar el paso. Su debut en papel fue en 2016 con La ataraxia del corazón, luego vinieron otros libros y el último se llama Fragilidades, una obra que define como “un camino hacia una nueva sensibilidad y la aceptación de la fragilidad como algo hermoso”.

Su inspiración son las emociones, sobre todo cuando se acercan a lo cotidiano. Le interesa observar cómo sienten las personas, sus historias, y también la suya. “La vida va trayendo siempre nuevas cosas sobre las que escribir; solo hay que permanecer receptivo”, afirma. Si bien en España este fenómeno lleva varios años, Sara acercó la poesía a personas que asociaban el género con una retórica necesariamente muy compleja o artificiosa. Una de sus consecuencias favoritas del éxito de la instapoesía es que se rescataron muchos nombres de autores, sobre todo mujeres, que merecían un espacio destacado en el imaginario de los lectores y en la historia. Aparte le resulta mágico cómo las redes refuerzan los lazos a ambos lados del océano.

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