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La actividad que está nuevamente de moda, mejora el equilibrio y entrena el sistema nervioso

Una vez adquiridos los conceptos básicos y la teoría, el patinaje es un ejercicio sorprendentemente bueno que tiene beneficios tanto aeróbicos como anaeróbicos.

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Hubo un tiempo a mediados o finales de la década del 90, que patinar era considerado la mejor opción a la hora de hacer actividad física. En ese entonces, aproximadamente 17 millones de personas, se dedicaban a su práctica usando lo que se conoce como “rollers”, con finalidad tanto deportiva como recreativa. Pero al tiempo, esta afición entró en declive, y a excepción de un breve regreso alrededor del año 2010, este ejercicio perdió su atractivo.

Hoy, su reaparición está en auge y según la Asociación de la Industria del Deporte y el Fitness, de a poco, se empiezan a ver patinadores circulando por las calles y veredas de la ciudad como así también en los parques. Algunos son nuevos y para otros, es un regreso nostálgico al pasado.

Al igual que muchas actividades al aire libre, patinar se volvió aún más popular durante la pandemia: en mayo de 2020, la empresa Rollerblade, registró su mes de envío más alto de los últimos 20 años. Y si bien desde entonces las ventas se han estabilizado, los patines siguen en el top de la lista.

Christy Wiseman, de 28 años, vive en la localidad de Boulder, Colorado, se dedica a la planificación urbana y también practica este deporte. Su incursión por este camino arrancó a fines de 2019, al notar que las sendas para bicicletas estaban llenas de patinadores. Esta imagen, la remontó a su infancia, cuando se deslizaba por su barrio en patines rosas y justo antes de que empiece la pandemia, se compró su primer par de “rollers” para adultos.

“Recordé la sensación de libertad e independencia que obtuve al patinar. Fue muy divertido y quería recuperar algo de eso”, dijo.

Hay serios beneficios físicos

“Cambiar la rutina de ejercicios diaria por el patinaje tiene grandes ventajas físicas”, expresó Esther Goldsmith, fisióloga del deporte, con sede en Londres de la firma de bioanálisis Orreco. “Dependiendo de la forma en que patines, podés obtener beneficios tanto aeróbicos como anaeróbicos”, comentó la especialista y agregó: “también se involucran una amplia variedad de músculos que quizás no se trabajan en otros deportes como por ejemplo cuando se corre o se pedalea”. En este sentido, se fortalecerán por ejemplo, los músculos estabilizadores de los abdominales y las pantorrillas, incluso, los internos y externos de los muslos.

Lo que diferencia a esta actividad de otras tales como el senderismo, el running y la natación, es que te movés en un plano de movimiento lateral, en lugar de hacerlo solo hacia adelante y hacia atrás. Entonces, sucede que si no se estimulan estos músculos considerados funcionales, que son los que se usan en la vida diaria, simplemente decaen. “El patinaje lleva el cuerpo de lado a lado, involucra la zona central del cuerpo y mejora el equilibrio“, dijo la Sra. Goldsmith.

“Patinar también entrena el sistema nervioso al requerir que tu cuerpo haga varios movimientos a la vez, como ponerse en cuclillas y empujar hacia los lados (especialmente si estás mezclando tu estilo). Esto es útil tanto en actividades atléticas como diarias”, dijo la Sra. Goldsmith. “Cuando tus músculos y nervios están más preparados, se reduce la probabilidad de retorcerse la espalda, por ejemplo. Patinar entrena tu cuerpo para estas actividades diarias sin siquiera darte cuenta”, agregó la Sra. Goldsmith.

Realizar largos recorridos sobre patines, puede traer futuros beneficios adicionales. Por un lado, proporciona una ventaja a nivel aeróbico igual a la de correr, pero con un menor impacto en el cuerpo, suponiendo que la persona no se caiga.

La recompensa de aprender a deslizarse en equilibrio sobre un pie a la vez también es valiosa. “Nuestro equilibrio alcanza su punto máximo a finales de los 30 y comienza a disminuir a los 40″, dijo la Sra. Goldsmith. “Muchos accidentes ocurren después de los 65 años debido a tropiezos y caídas. Patinar regularmente agrega equilibrio a la rutina y eso puede ayudar a frenar ese declive”, comentó.

Pero ello no significa que patinar no tenga riesgos: las caídas ocurren y, a veces, las acompañan esguinces o huesos rotos. Pero al dominar las habilidades básicas y protegerse con cascos, muñequeras y rodilleras, se pueden mitigar las probabilidades de lesiones.

Podrías encontrar algunos amigos

El patinaje también puede generar un sentido de comunidad a través de clubes locales y grupos de entrenamiento. Uno de los más grandes y antiguos es el Wednesday Night Skate del Empire Skate Club en la ciudad de Nueva York, con hasta 300 personas haciendo un recorrido de aproximadamente 20 kilómetros por la ciudad y que por lo general, terminan en una parada para tomar algo.

Miguel Patiño, un ejecutivo de 61 años que vive en Manhattan, ha estado patinando desde su juventud, primero en patines de ruedas tradicionales y luego cambiando a patines en línea a principios de los 90. Hoy entrena con un equipo de carreras local, patina un promedio de 3 kilómetros todos los días hacia y desde el trabajo, y con frecuencia se une los miércoles a la noche al equipo de patines grupal, Empire. “Hay una alegría simple y una sensación de libertad en este deporte”, dijo Patiño y agregó: “Me siento tan natural y feliz cada vez que me pongo los patines”.

Puedes ir de lo básico a lo llamativo

“Si bien es tentador agarrar un nuevo par de patines y salir a practicar, su experiencia puede ser mucho mejor si antes se adquieren algunas lecciones y conceptos básicos”, dijo Brittany Strachan, entrenadora de la Sra. Wiseman y copropietaria de Colorado Skate Fitness. “Las clases que enseñan movimientos fundamentales, como arrancar, detenerse, girar y rodar, pueden durar alrededor de ocho semanas. Después de eso, podés progresar en clases orientadas al fitness”. sostuvo.

Arnav “Sonic” Shah, un instructor de patín certificado de Nueva York, ofrece algunos consejos para comenzar: “Lo mejor es siempre arrancar sobre un terreno plano, como una cancha de básquet”, dijo y remarcó que el punto de partida es aprender a frenar.

A ello le sigue una lista de técnicas básicas:

-Doblar las rodillas.
-Mantener erguida la parte superior del cuerpo.
-Mantener la cabeza nivelada y mirar hacia adelante.
-Colocar tus manos frente al cuerpo
-Doblar y flexionar los tobillos.
-Colocar los pies separados por el ancho de un puño
-Empujar hacia los laterales, no hacia atrás.

“Realizá un recorrido y distancia con el que te sientas cómodo y mantenete siempre dentro de tus límites”, dijo Shah.

La Sra. Wiseman comenzó con lecciones privadas para mejorar su habilidad. “Estaba gastando mucha energía tratando de reducir la velocidad y detenerme, así que empecé aprendiendo a frenar con varios métodos”, dijo. “Ese es realmente un requisito previo para patinar en caminos u otros espacios públicos”, confesó.

Y a medida que mejoró y obtuvo las herramientas necesarias, se sumó a un grupo de entrenamiento dedicado al acondicionamiento físico para patinar. Allí aprendió a realizar las técnicas de crossovers, cómo así también transiciones hacia adelante y hacia atrás, y a cómo deslizarse sobre un pie, entre otras habilidades fundamentales.

“Una de estas clases suele estar diseñada en distintas etapas e implica ejercicios de intervalos de alta intensidad (HIIT) y calentamiento, seguido de algunas breves actividades de patinaje combinadas con entrenamiento de fuerza”, dijo la Sra. Strachan,

El patinaje en línea viene en muchos formatos: resistencia, velocidad, trucos de estilo libre e incluso baile. Es posible que al principio muchos se sientan curiosos por dominar los trucos o las maniobras que se hacen en los parques de patinaje o por participar de un entrenamiento completo de acondicionamiento físico. Hoy, la Sra. Wiseman está entrenando para competir en una maratón de distancia. A su vez, está practicando spinning, slaloming y otras habilidades. Su truco actual para dominar: un salto de vals, un movimiento que se originó en el hielo.

Después de sentirse cómoda con todo el conocimiento adquirido, la Sra. Wiseman encontró un grupo diverso de personas para patinar con regularidad. “El único requisito previo es simplemente el deseo de aprender”, dijo. “La hora de mi semana que más rápido se pasa es la de mi clase de acondicionamiento físico con patines. Realmente me recuerda a la libertad de la infancia”, concluye.

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