Sexo: cosquillas eróticas, una original forma de sentir placer

Salud Por Alejandro Gorenstein
El tickling puede formar parte del juego previo o prolongarse más. Consejos para implementarlo.
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Las cosquillas eróticas son una práctica conocida como knismolagnia o tickling (en Inglés) que resulta del uso de algunas técnicas en determinadas zonas para producirlas con el objetivo de generar mucho placer en quién las recibe.

"Todo el cuerpo tiene millones de inervaciones nerviosas que, al contacto, generan placer", dice a Clarín Mauricio J. Strugo, psicólogo y sexólogo clínico.

"Y si bien cada persona tendrá que descubrir cuáles son sus zonas más erógenas, en el caso de las cosquillas eróticas se recomienda que las mismas se realicen en aquellas zonas ultrasensibles como el cuello, la nuca, la ingle, los pezones, las plantas de los pies", precisa Strugo.

Al tiempo que aclara que las cosquillas "deben realizarse con especial cuidado para que esta práctica sea con el fin de erotizar y no provocar carcajadas que terminen sacándonos de la situación propuesta".

Dependiendo de los gustos y de las preferencias sexuales de quienes practican el tickling, se puede tratar de una sesión completa de cosquillas o bien de un juego previo que ayude a excitarse.

Previa y algo más

"Hay personas que se sienten atraídas por éstas prácticas. La búsqueda puede ser de sumisión ante los espasmos musculares que se producen, la competencia de 'quién aguanta más', el placer que da la sensación de poder y autocontrol ante el otro, o bien el goce placentero entre cosquilleo y rozamiento de diferentes partes del cuerpo que generan neuro-hormonas similares a las de un masaje", dice Carla Ileana Galiano, sexóloga clínica, especialista en crecimiento erótico y de pareja.

"Puede generar excitación hasta la llegada al orgasmo, dependiendo del vínculo que se tenga con la otra persona y de qué forma se generen esas cosquillas", añade.

Generalmente, suelen darse al principio del encuentro como manera de encender la llama y es una interesante forma para que la pareja pueda tomarse un buen tiempo de previa antes de pasar al coito.

"Recordemos, por ejemplo, que las mujeres para estar preparadas para disfrutar al máximo requieren mucho más tiempo que los hombres por lo que esta práctica podría servir para ir calentando motores", suma Strugo.

"En algunas ocasiones puede realizarse como manera de reiniciar el encuentro, pero no debe excederse la práctica del mismo porque puede generar el efecto contrario que sería terminar matándonos de risa y romper el clímax pretendido", insiste Strugo.

Más sensorialidad

Entre los beneficios de las cosquillas eróticas se destacan el aumento de la sensorialidad corporal, la mejora de propiocepción (la capacidad que tiene nuestro cerebro de saber la posición exacta de todas las partes de nuestro cuerpo), favorecen el buen ánimo, el estado del suelo pélvico, la autoestima y el vínculo en la pareja.

"Se sabe que a medida que avanzamos en edad la sensación de cosquilleo disminuye, es una cuestión biológica más que nada ya que las terminaciones nerviosas se van deteriorando y son la piel y el cerebro los protagonistas en este juego", apunta Galiano.

"También -continúa- hay personas que dicen no tener cosquillas en ningún lado y esto último puede ser, por ejemplo, al exceso de tensión, a la falta de confianza con la otra persona o porque todavía no se encontró el lugar adecuado para hacerle cosquillas. Creo que todos tenemos un punto débil."

A la hora de comenzar a poner en práctica las cosquillas eróticas, Galiano recomienda hacerlo en un lugar tranquilo, cálido y con la luz tenue para no activar el sistema de alerta que puede producir tensión. Además, dice, el ritmo debe ser continuado, pero lento y suave para realmente poder sentir la sensación de cosquilleo.

"Es importante el uso de la respiración para gestionar la risa y el dolor mientras se producen las cosquillas, la comunicación debe estar presente antes, durante y después para charlar sobre lo sucedido y conocer si hubo algo que generó malestar. La idea es tener una palabra de seguridad para continuar, parar un poco, o detener completamente la sesión", dice la especialista.

Se recomienda utilizar los dedos de las manos, plumas, el pelo, pañuelos y vibradores.

"Como toda práctica, lo primero es el consentimiento de ambas partes y esto no necesariamente siempre tiene que ser a partir de conversarlo. Muchas veces puedo intentar realizar algo que me parece que va a resultar placentero y funciona y otras veces no", reflexiona Strugo.

"En este caso, puedo ir probando y viendo con qué objetos o en qué zonas son más efectivas estas cosquillas eróticas. El secreto es no apurarse y, a la vez, tampoco quedarnos obstinados solamente en esa práctica. Una de las cosas más lindas de la sexualidad es la exploración y el juego por lo que es interesante incluir al tickling y poder divertirnos y expandir nuestra sexualidad", concluye.

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